Una vez estuve con un flaco muy normal que en el medio del polvo, en la mejor parte, el éxtasis, la venus de jalea, no pudo contener el impulso de gritarme "¿Y SI TE HAGO UN PIBE?" Yo con mi cara transformada en un signo de interrogación, si mal no recuerdo, lo puteé un ratito. La remató con un "O sea, si yo quiero ahora te hago un pibe, y tenemos un pibe. Y vos no podés hacer nada, porque si yo quiero hacerte un pibe ahora, te lo hago" Y yo lo miraba, y él me miraba, todo sonriente, me hacía sentir que estaba cogiendo con el gato de Cheshire en persona, insistiendo en qué pasaba si me hacía un pibe. Todo ésto sin cortar la sucesión de movimientos pélvicos.
Y esa fue la quinta vez que me prometí que era la última vez que cogía con ese individuo.
PS: El "pibe" terminó en la alfombra. Y su papá lo tuvo que lavar con una esponjita.
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